martes, 27 de septiembre de 2011

Impaciente por explorar las estrellas (3ra parte de Emma Blowgun)

"Han pasado 10 años desde que este proyecto empezó, desde que encontré el modo de diseñar el ADN de un ser humano solo parcialmente... La única duda en mi mente es ¿Qué debería regalarle a mi pequeña creación por su décimo cumpleaños?"


"Mmm, veamos, pilotos... pilotos, pilotos famosos" murmuraba Emma mientras sus dedos se deslizaban por la consola de búsqueda.
"James Kirk, famoso piloto de exploración" murmuró, extendiendo su búsqueda.
"William B. Shears" primer piloto bio-diseñado.
"Imogen Staubb" capitana del mejor escuadrón de la Guardia Terrestre, comandó por 10 años, participó en la defensa de Aurora en el año 2161."Wow... eso sí es aventura" murmuró, continuando.
"Ferdinand Kromer" Actual General de la Guardia Terrestre, tercer sucesor a Imogen Staubb. Primer General humano de la Guardia del siglo XXIII.
"Stephen Darkstar" piloto de la Armada Aurorana, el primer piloto bio-diseñado que logró ponerse al mando de un escuadrón humano. Murió el 7 de agosto de 2217, tiene una hija."Isobel Darkstar" murmuró leyendo la pequeña Emma, mirando distraída la fotografía de un piloto cubierto de ollín, o de carbón, quizás de tierra; cargando en sus hombros a una pequeña niña.
Sus ojos púrpuras se centraron en la leyenda debajo de la fotografía "Stephen Darkstar regresa a Aurora después de vencer a los habitantes del planeta Thakur en el intento de invasión; carga a su pequeña hija Isobel, de sólo 8 años." Emma se detuvo a mirar a la niña de la fotografía, y continuó leyendo "6 de julio de 2162".
Sus ojos brillaban por la luz de la consola, pero había en ellos otro brillo. Un brillo de ilusión, un brillo de desición.

Así, a los 10 años, Emma decidió que quería estudiar más acerca de los planetas y las estrellas de lo que las escuelas convencionales le permitían, y llegar a convertirse en una piloto, igual que aquellos héroes.
Siendo independiente como era, investigó la gran gama de escuelas que tenían un plan educativo a futuro que le interesaran. Ahí se topó con el Instituto de Aeronaútica William B. Shears; colegio especializado en vuelo y aeronaútica, como su nombre lo indicaba. Ahí podría ingresar a los 13 años, entrar a la clase especial a los 16 y a los 20 ya sería una piloto. Quizá capitana de una nave comercial, o piloto de alguna nave exploradora, tal vez estaría en algún escuadrón de la Guardia Terrestre, quizá pilotearía alguna nave de transporte. Lo que fuera, estaba a su alcanze.
Emma cerró los ojos y empezó a imaginarse a si misma parada enfrente de una enorme cantidad de naves: De combate, de exploración, de transporte, etcétera. Estaba tan hundida en su pequeña fantasía galáctica que no oyó a su padre caminar y detenerse detrás de ella.
"Emma" dijó él con voz suave
"Papá!" exclamó, abriendo sus ojos púrpura y dandose la vuelta para abrazarlo.
"Que haces?" preguntó su padre, besándole la frente
"Papi, quiero ir a esa escuela" dijo, señalando la pantalla.
"Un colegio de astronomía y aeronaútica?" dijo, leyendo " no me sorprende"
La cara de su padre se tornó un tanto solemne.
"Es un internado, Emma" dijo, en tono serio
"Que significa eso?" preguntó la pequeña
"Tendrás que irte a..." hizo una pausa mientras leía "Aurora, y quedarte ahí, supongo que vendrías en vacaciones, pero estarías alla el resto del año"
"Oh" dijo Emma, en tono triste
"Emma, estas segura que esto es lo que quieres?
"Si! Muy segura papi!" exclamó
"Bien, lo discutiremos con tu madre" dijo sonriendo "creo que puedes hacerlo"
"Gracias papi!"

"Bueno, es algo muy importante" dijo la madre de Emma, pensando
"Por favor mamá!" exclamó Emma
"Es un internado" dijo su padre
"Si, pero si eso es lo que quiere hacer y esa es la mejor escuela, lo peor que podemos hacer es negárselo" objetó la madre. Su padre asintió, pensándolo profundamente.
"Bueno, iremos a pedir informes y cuando tengas 13 años harás las pruebas"
"Siiiii!" gritó Emma, corriendo hacia su habitación "oíste eso Storm? Voy a ser piloto!"
Sus padres la miraron pasar corriendo, se miraron y sonrieron. Emma regresó corriendo con su pegaso, Storm, en los brazos.
"Gracias! Graciasgraciasgracias!" gritó, llena de emoción "Los amo!"
Dió un efusivo beso y abrazo a su madre, hizo lo mismo con su padre, y de nuevo salió corriendo, hacia el patio esta vez. Al día siguiente, en el calendario estaba marcada una fecha, "cinco días" pensó Emma "en cinco días veré mi futura escuela".

Sin embargo, los días pasaron como si fueran años para Emma, en la escuela no podía dejar de pensar en el futuro que le esperaba, imaginaba el Instituto como una enorme ciudad: llena de edificios y por supuesto jardines, pistas y muchísimas naves.
La noche anterior, acostada en su cama, Emma no podía dormir. "Mañana es el gran día Storm" mencionó al pequeño pegaso. Su mente estaba mas activa que nunca, no notó cuando se quedó dormida.

Era el día, ya había llegado. Emma se despertó al sonar la alarma del despertador, tomó a Storm y salió de su cuarto; extrañamente, no había ruido. "Se habrían quedado dormidos?" Emma hizo una mueca."Probablemente."
Entró a la habitación de sus padres muy tranquilamente, ambos seguían dormidos.
"No puedo creerlo" pensó. Caminó hacia el centro de la habitación, enfrente de la cama e inhaló profundamente.
"Hoy es el día!" exclamó, con todo el poder de sus pulmones. Sus padres despertaron exhaltados, Emma saltó a la cama, sin darles oportunidad de levantarse.
"Es el día! Es el día! Es el día!" gritaba, brincando en la cama.
"Emma, cariño" empezó a decir su padre. La niña detuvo su frenesí
"Si, papi?"
Su padre rió y su madre lo hizo también.
"Vamos cariño ¿Que quieres desayunar?" preguntó su madre, sentándose en la cama
"Mmmmmm, no sé" dijo Emma, dejándose caer en la cama, para sentarse con las piernas cruzadas.
"Ya sé, haré tu favorito. Panqueques" dijo su madre poniéndose una bata. En la cara de la niña se dibujó una sonrisa.
"Con moras auroranas?" preguntó
"Claro cariño".
Emma se levantó en un instante, saltó de la cama, y corrió fuera de la habitación con los brazos extendidos y el pegaso colgando en una mano, exclamando un "siiiiiii!!" que resonó por el pasillo.

La impaciente pequeña no podía esperar, cualquier retraso era inaceptable. Finalmente, después de unas horas de preparación y un viaje en auto, estaban frente a la nave que los llevaría a Aurora.
Emma, tomando con una mano la mano de su madre y con la otra a Storm, no podía creer lo que veía. Una enorme nave de color azul estaba ahí, a un metro de distancia.
"Wow" dijo la pequeña niña, completamente perpleja.
El abordaje fue algo fascinante para Emma, miraba por la ventana mientras su madre le abrochaba el cinturón.
"Cariño, si te mareas solo tienes que decirme ok?" Emma asintió
"Si mami"
El despeje de la nave hizo que Emma sintiera una pequeña presión las sienes, pero no le molestaba; en el asiento de atrás, su padre vomitaba.

Emma miró por la ventana todo el tiempo, completamente fascinada por la vista, hasta que por fin vió el planeta azul al que llegaban.
El aterrizaje no fue problema, ahora ya estaba mas cerca. Bajó de la nave tomando de la mano a su padre, miró al Capitán que esperaba al pie de la escalera de la nave, el Capitán sonrió y ella le profirió un saludo militar al que él respondió alegremente.
Aurora era extraña. Había una enorme cúpula de cristal que cubría hasta áreas fuera de la vista de Emma, los coches eran distintos y las construcciones parecían estar hechas de cristal, o de algún otro material reflejante.
Por la ventana podía ver a las personas. Eran parecidas a las personas que conocía, solo que más delgados, con caras alargadas y un poco más altos.
"Emma, ya llegamos" dijo su padre.
Hasta ahora había estado ocupada mirando por la ventana opuesta, que cuando se dió vuelta, vió la cosa más increíble que hubiera visto jamás.

Las enormes puertas se abrieron, dejando al coche entrar. Cuando se detuvo, bajaron del coche y agradecieron al conductor. Emma observaba atónita todo a su alrededor.
De pie, abrazando a Storm, Emma no daba crédito a todo lo que veía. Boquiabierta y con los ojos bien abiertos, parecía estar en un trance.

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