El primer año de la clase avanzada había sido relativamente fácil, o al menos eso les dijo el General Kromer cuando visitó la escuela hace una semana. "El próximo año, empezará el entrenamiento físico intensivo, empezarán a entrenar con simuladores y al final, tendrán que construir con sus propias manos un proyecto..."
Pero eso sería el próximo año, por ahora, al final de la última clase, Emma podría relajarse. Entró en su dormitorio, se quitó el uniforme y se puso una ropa casual: Unos pantalones cómodos, zapatos de suelo abiertos; se pusó una blusa blanca, parecida a la del uniforme, pero desabotonó los primeros dos botones de la parte de arriba, tomó un sueter y salió hacia la sala común.
Zeke estaba ahí, esperándola. Usaba pantalones casuales, una camisa del mismo tono azul del cabello de Emma con el cuello desabotonado, y un sueter negro encima. Emma pensó que se veía bien, era refrescante ver a su compañero con una imagen diferente a la de todos los días.
Emma caminó hacia él, sonriente.
"Bueno, estás listo?" preguntó
"Claro".
Salieron del edificio, todavía tenían que cruzar por algunos conjuntos de edificios de salones para llegar a la plaza, y después, más allá de la plaza, estaba por fin la puerta principal del Instituto.
Caminaban con paso calmado, por las aceras, llenas de árboles. Ninguno decía nada, pero no era una situación incómoda, parecía que lo más adecuado era el silencio. Emma suspiró, no sentía tanta paz desde que era niña y observaba las estrellas con su padre.
Tardaron un poco en llegar a la puerta principal. Habían muchos padres que venían con sus hijos a visitar la escuela. Emma los miró con melancolía, recordando la euforia del primer día que había estado ahí.
Saliendo de la puerta, Aurora de pronto parecía más acogedora y familiar para Emma. Era cierto que los auroranos tendían a no interesarse por el entretenimiento o el ocio, por eso era que Aurora tenía muy pocos lugares para distraerse. La cultura, el teatro, la música y el cine eran cosas que servían a su intelecto, no a su deseo de distracción. Además, la diversión era algo casi ajeno para los auroranos, casi no reían.
Pero eso no significaba que Aurora no tuviera lugares a donde ir.
Tomaron un auto hacia el centro de la ciudad y caminaron hacia un gran teatro. Entraron a ver una obra y salieron unas horas después. Caminaron a un restaurante, Zeke se mostró extraordinariamente caballeroso, lo cual sorprendió a Emma. Cierto, ya no eran los niños que entraron por primera vez en el Instituto, habían pasado cuatro años. Pero aún asi, el Zeke frente a ella todavía era aquel con el que solía competir en los exámenes. Era el Zeke del que solía burlarse, era el Zeke al que veía como su único amigo. O ya no lo era?
Emma trató de concentrarse en la cena. Como siempre, las porciones de comida eran pequeñas pero de sabor intenso. Los auroranos no necesitaban comer porciones tan grandes como los humanos, eso siempre desagradó a Emma, quien extrañaba los extraordinarios guisos de su madre. De pronto recordó su desayuno favorito. "Panqueques" pensó Emma "como los extraño". El mesero se acercó para ofrecerles postre, rompiendo con el silencio y las meditaciones de Emma.
"De postre tenemos un soufflé de moras auroranas que es perfecto para compartir". A Emma le sonó bien lo de las moras, pero no entendía por completo lo de "compartir". No podía cada uno tener un soufflé?
"Tomaremos eso, por favor!" dijo Emma. En la cara de Zeke se dibujó una expresión de sorpresa.
"Estás segura?" preguntó
"Sí, claro!" respondió Emma, y se volvió hacia el mesero "Pero, puede traernos dos? No sé si quiera compartir un soufflé"
El mesero se mostró algo molesto.
"El soufflé es para dos personas, señorita. Es nuestro postre especial romántico"
Los párpados de Emma se abrieron más, en sorpresa "Romántico?" dijo en tono burlón "Esto no es una cita. Verdad, Kromer?"
Zeke se mostró incómodo, Emma no entendía lo que pasaba.
"De verdad quieres ese postre?"
"Sí, lo quiero"
"Bien" dijo Zeke. "Traiga el soufflé, no importa que sea para dos"
Emma lo miró, y levantó una ceja. "Quieres el postre romántico? No creas que voy a compartirlo contigo"
"Lo pedí por que lo quieres. Y no irás a darme aunque sea un pedazo?"
"Mmmm" dijo Emma, pretendiendo pensárselo "está bien, solo un poco".
La cena terminó, y salieron del restaurante, con un poco de hambre todavía. Sentados en una banca, podían ver al Sol ponerse en el Este. Cuando el Sol bajó completamente y la oscuridad cayó sobre Aurora, los faroles se encendieron gradualmente.
Emma se abrazó a un farol, y se sujetó a él con una mano. Comenzó a dar vueltas. Podía oír la risa de Zeke, lo cual provocó que ella misma riera.
Regresaron en auto al Instituto, y caminaron a un área verde en la que gustaban de recostarse en el césped. Emma, empujó a Zeke para que perdiera el balance, haciéndolo casi caer de la acera. Zeke contraatacó, tal vez con demasiada fuerza, forzando a Emma a buscar algo al que sujetarse. Sus brazos fueron a dar alrededor del brazo de Zeke, que la jaló para que no cayera y se detuvo, mirándola por un instante.
"Casi haces que caiga, Kromer. Relájate, hombre" dijo Emma, con una risa tímida. De dónde habrá venido?
Zeke permaneció callado. "Habré dicho algo malo?" pensó Emma.
"Sigamos" dijo incómodamente Zeke.
Uno de los brazos de Emma aún rodeaba el brazo de Zeke. Él tenía las manos metidas en los bolsillos de los pantalones. Emma no pensó en quitar ese brazo, empezó a sentir algo que no había sentido antes. Recordó haber leído alguna vez en un libro que en siglos anteriores, el que una dama rodeara el brazo de un caballero mientras caminaban era un gesto de agrado. Y Zeke parecía disfrutarlo.
En dos días estarían de nuevo en casa, en la Tierra. Emma podría abrazar a sus padres y comer la deliciosa comida de su madre. Podría ir con Zeke a alguna feria, o a comprar cosas, o tal vez a ver alguna película vieja del siglo XXI a la vieja usanza. Estos agradables pensamientos arrullaron a Emma, haciéndola caer en un suave sueño. Un sueño imperturbable. Soñó que montaba a la espalda de Storm, su pequeño compañero alado, aterrizando en la Tierra, justo enfrente de la casa donde había vivido los primeros 13 años de su vida.
Al despertar, se reunió en el comedor con Zeke, para desayunar y hacer planes para su primer día de vacaciones en la Tierra.
Después, Emma empacaba en su dormitorio cuando tocaron la puerta.
"Pasen, está abierto"
"Hola, ya terminaste de empacar?" preguntó una voz femenina, conocida.
Era la voz de una compañera del grupo. No la conocía mucho pero a Emma le agradaba, su nombre era Sophia Sinclair.
"Hola!" la saludó Emma "No, todavía me faltan un par de cosas"
"Asi que te vas a la Tierra de nuevo?" preguntó Sophia.
"Si, como todos los años. Regresando a casa." dijo Emma sonriendo.
"Por qué nunca te quedas?"
"Bueno, extraño bastante la Tierra como para soportar quedarme en Aurora teniendo la oportunidad de ir a casa."
Sophia sonrió vagamente "Supongo que yo haría lo mismo".
Zeke entró por la puerta, que estaba abierta. Miró a Emma y luego a Sophia, visiblemente incómodo. Trató de disimularlo.
"Lista?" preguntó, dirigiendose a Emma
Emma bajó unas cuantas maletas al suelo. "Lista" dijo, con una amplia sonrisa.
Las maletas estaban a bordo de la nave, pero debían esperar la autorización para emprender el viaje a la Tierra. Recostados en el césped de una plazoleta cercana, Emma y Zeke aguardaban impacientes el momento de abordar la nave. El cielo se veía tranquilo, y en la distancia, se alcanzaba a divisar la Tierra, como una pequeña estrella. Emma se sentó sobre el césped, cuidándose de no sentarse mal sobre su vestido; puso las manos detrás de su nuca, y las movió hacia arriba, sacudiéndo su cabello, que ahora estaba largo; llegaba unos 10 centímetros abajo de sus axilas. Zeke la observaba. Emma volvió a tenderse en el césped, sin poder quitarse de encima la mirada de Zeke. Lo miró a los ojos, y en esos ojos profundamente azules vió algo nuevo; ya no eran los ojos de un niño. Un sentimiento extraño comenzó a apoderarse de su cuerpo y su mente, su piel se erizó, su corazón latía rápido. Que rayos era esto? Separó los labios, como queriendo decir algo, pero de repente, algo la distrajo.
Un resplandor provino del exterior, cegando a ambos. Se cubrieron los ojos y al cabo de un instante, el resplandor disminuyó su intensidad. Parecía una explosión. Emma trató de ver con gran esfuerzo de dónde provenía aquella luz, lastimaba sus ojos, pero logró hacerse una idea de la dirección de la que había venido.
Una exhalación escapó de sus pulmones cuando se dió cuenta de lo que pasaba. La Tierra. De ahí venía la explosión.
Un gran shock acaparó la expresión de Emma, su respiración se hizo más rápida. Una segunda explosión, de menor intensidad, provenía de algún lugar en Aurora. Rapidamente, los dos se pusieron de pie. Un Teniente corrió en su dirección.
"El despeje se cancela, retírense de inmediato a los dormitorios" dijo.
"Que ha pasado? Que ha sido eso?" preguntó Emma, alarmada.
"No sabemos" dijo el Teniente "Retírense! Ahora!".
El caos empezó a apoderarse del Instituto. Naves se desplegaron hacia la Tierra; oficiales a pie, en camionetas y en naves ligeras salieron de todas direcciones hacia el exterior. Los cadetes corrían también hacia cada dirección posible.
Emma volteó a ver a Zeke, que le extendía la mano. Sin dudarlo, Emma la tomó y salieron corriendo disparados.
Unas cuantas explosiones más se divisaron en el cielo, pero no podían detenerse, Zeke se encargó de despejarles el camino, en ocasiones chocando con un par de cadetes, pero Emma no tropezó con nada.
Llegaron, sudando y muy agitados, al dormitorio de Emma. Había una pequeña caja encima del colchón que Emma no recordaba haber dejado atrás. Pero eso ahora no importaba. Emma encendió la consola que aún estaba pegada al muro de su dormitorio, se quitó el cabello que se había pegado a su rostro, miró hacía el suelo y al ver que le faltaba un zapato, pateó el que quedaba hacia el muro. Atrás de ella, Zeke se había sentado en el colchón, se había quitado el sueter y la camisa, que estaban empapados de sudor.
Trató de buscar cualquier información sobre lo que había pasado en la Tierra, pero no había nada en los medios de comunicación, sólo había reportes sobre el ataque a Aurora. Emma abrió un canal de noticias, lo puso en la pantalla y se sentó, sin ver, junto a Zeke en el colchón.
"Las explosiones ya han cesado, pero los daños son muchos. Se reporta que un comando del planeta Thakur está de nuevo intentando aparentemente atacar a Aurora. Recomendamos al público que nos vé que permanezca calmado, la Guardia Terrestre y la Armada Aurorana ya han sido movilizados. Hasta ahora, los reportes de daños en Aurora indican que los edificios más importantes del gobierno Aurorano fueron atacados, así como el Instituto de Biogenética. No sabemos la razón detrás de este ataque, pero seguiremos informando."
Emma estaba desesperada por saber que había pasado en la Tierra, manipulando la consola de nuevo, trataba de encontrar la más mínima esperanza, para no pensar en lo peor. Zeke se puso de pie junto a ella, la apartó de la consola. Emma se sentó en el colchón, impaciente. Los dedos de Zeke no eran visibles para Emma, pero intuía lo que estaba haciendo. De pronto recordó la pequeña caja junto a ella, la tomó. Sólo era una caja de plástico, sin alguna inscripción que pudiera darle una pista de su contenido o su procedencia. La abrió, y dentro encontró a su pequeño amigo de la infancia, Storm. La confusión se acrecentó, ¿De dónde había llegado? Lo habrían enviado sus padres? Si era así... ¿Por que no se lo habían dicho?. Storm era un símbolo de su hogar, y Emma abrazó al pequeño pegaso, aferrándose a él por lo que representaba. Un lazo que la unía a la Tierra, a su casa.
Zeke logró entrar en el sistema del Instituto, y de ahí, a los reportes militares que recibía su padre. Zeke se alejó de la consola, dejándo que Emma viera lo que había encontrado. Los peores temores de Emma se veían hechos realidad ante sus ojos.
La Tierra había sido el blanco principal del ataque de Thakur, había sido bombardeada con una fuerza 100 veces mayor a la arcaica bomba atómica. Hasta ahora, no habían sobrevivientes.
Emma se dejó caer del colchón hacia el suelo, sentándose en posición cerrada, fetal, temblando y llorando. Zeke también lloraba, pero en silencio. Trató de acercarse a ella, pero fue abruptamente rechazado. Emma le ordenó que se fuera, y lo hizo.
Al cabo de unas horas, Zeke regresó al dormitorio de Emma, solo para encontrarlo abierto. Muchos cadetes, de todos los grados, se sentaban el el colchón y hasta en el piso, cubriendo cada centímetro de superficie en frente de la consola, que transmitía las noticias.
"Hace 100 años, en el año 2160, el planeta Thakur intentó conquistar el planeta Aurora, solo para ser derrotado por las legendarias Armada Aurorana y Guardia Terrestre..."
Zeke no quiso escuchar más, tenía que encontrar a Emma. Salió de los dormitorios, el Instituto estaba practicamente desierto, con todos movilizandose hacia la Tierra. Por dónde empezar a buscar?. Zeke llegó a la plazoleta donde habían estado esperando ayer, afortunadamente, Emma estaba ahí. Sentada bajo un árbol.
Zeke se acercó lentamente, Emma se veía más calmada, ya no lloraba. Abrazaba fuertemente algo que Zeke no distinguía, solo veía una forma blanca.
"Emma" dijo calmado.
Antes de que pudiera decir otra cosa, Emma se levantó, caminó hacia él y lo abrazó, apretándolo fuertemente contra ella. Zeke le correspondió el abrazo, usando un brazo para acariciar su cabeza. Emma hundió su cara en el hombro de Zeke y así se quedaron durante bastante tiempo.
Emma había perdido todo, su hogar, su familia. Zeke era la única persona que le quedaba.